¿Instituciones lacanianas? | Leonora Troianovski

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PIPOL 8 EsCreo que las “instituciones lacanianas” no existen, porque no pueden hacerlo, como La Mujer o la Relación sexual. Hay un vacío en medio, que hace las veces de real, y que no puede suturarse –ni conviene.

No existen pero las hay… En todo caso, me parece que el modo de abordar el tema no puede ser sino por la vía de la pregunta. La pregunta como marco y borde del agujero, desde el que pueden salir ideas, planteamientos, elaboraciones, pero siempre manteniendo la pregunta abierta.

No sabemos qué es una institución lacaniana… lo que parece seguro es que cuando creemos saberlo, entonces ya no es! Una primera respuesta, ya propuesta en la introducción del Espacio orienta a la transferencia: “el lugar que ocupa la transferencia en las instituciones”.

Entiendo que el “lugar” de la transferencia no se confunde con los afectos de la transferencia. A los afectos y los efectos de la transferencia, no se les puede poner bridas, cuando la transferencia es desbordada. Y eso, en las instituciones habitadas, vivas, ocurre. Tal vez podemos decir que es algo que no cesa de producirse, es lo que llamamos en algún momento los “efectos imaginarios”.

Entonces ¿qué sería el “lugar” de la transferencia? ¿Cómo sería darle lugar en la institución? ¿Cómo hacer esto efectivo?

La transferencia existe, existía antes de que Freud inventara el psicoanálisis, existe hoy, más allá de que su agente esté advertido de ello, y además es eficaz. Como dice Lacan una práctica no necesita estar dilucidada para operar. Pero si lo está… hay diferencia.

Propongo poner el acento en esto: la dilucidación de las transferencias. Esto implica una relación con el lugar que cada uno ocupa y su lazo al Otro y a los otros. Implica una posición que conocemos como la posición analizante, es decir del lado de la pregunta.

Entonces, en la medida en que los que conforman la institución mantienen su pregunta abierta en relación a la transferencia, esto los sitúa, a cada uno, primero en relación a un vacío, enmarcado por la pregunta. Esto define, abre, establece un lugar. Organiza de determinada manera…

Incluir la transferencia, tenerla en cuenta, es lo mismo que dejarse interrogar por ella y sus efectos. Esto supone una posición ética separada del peso del Ideal.

Se trata más bien de estar advertidos del real que toda institución comporta así como de los embates pulsionales y libidinales que implica la transferencia en juego. Como recordaba JAM el sábado en Madrid*, la economía que cuenta es la del goce y sabemos que la transferencia es un dispositivo solidario al tratamiento del goce – pero nunca una garantía de su abolición.

* Conferencia y debate abierto con Jacques-Alain Miller: La victoria contra Le Pen en Francia y sus consecuencias en la política internacional del psicoanálisis. Madrid 13 mayo 2017.