Crónica de la XIX Jornada del ICF “El psicoanálisis hoy”: “La infancia olvidada” | Dolores García de la Torre

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MAILLos días 8 y 9 de mayo celebramos en A Coruña, las XIX Jornadas “El psicoanálisis hoy”, con un título “La infancia olvidada” que dio lugar a trabajos muy variados y que promovieron el debate y el interés de los asistentes.

El título elegido para este año entrañaba una polisemia que se pudo apreciar en lo que sugirió a cada uno de los ponentes que participaron en la jornada, pero también a los asistentes que participaron en el debate que fue muy variado y animado.

La jornada del viernes estuvo dividida en dos mesas de trabajos cortos, flashes, mientras que la jornada del sábado consistió en una conferencia a cargo de Mariam Martín Ramos y en un posterior debate y conversación sobre lo trabajado a lo largo de la jornada entre todos los asistentes a la misma.

Fue muy interesante comprobar cómo la polisemia del título permitió abrir a una interpretación muy diferente en cada uno de los trabajos y al mismo tiempo complementaria.

Una de dichas interpretaciones hacía referencia a cómo la infancia olvidada, en el sentido de cómo un objeto tan preciado como es el niño en nuestra sociedad actual, se le deja un tanto desprotegido porque la idealización de la infancia lleva a una infantilización generalizada que deja al niño desprotegido. En este sentido, el trabajo de Carmen Garrido sobre el interés superior del menor y el de Mª Jesús Aradas sobre la Memoria colectiva, nos ponían el acento en los niños y niñas que se encuentran en los servicios de protección infantil y cómo estos han cambiado a lo largo de la historia y qué consecuencias tiene para los niños en el caso de ser o no considerados como sujetos, es decir, contando con su subjetividad en el modo en que podrán elaborar algo de lo que les ocurre.

Marta Maside nos acercó la cuestión de la hiperactividad haciendo un abordaje de las consecuencias del cambio de la concepción y el paso del tiempo en las últimas décadas y de la necesidad de un tiempo también para el recorrido de cada sujeto para construir su infancia.

José Gómez abordó el título desde la perspectiva del olvido adulto de lo infantil que condena a la repetición, un aspecto que también encontró su eco en algunos de los trabajos de la mesa siguiente.

Carlos Callón nos regaló un recorrido por la literatura llamada infantil haciendo un análisis del protagonista del Cuento de Navidad de lo más atinado. Hizo también referencia a la literatura, sobre todo la literatura oral como didáctica de la vida para los niños y de qué forma en los últimos tiempos, la concepción de la infancia ha llevado a una sobreprotección incluso en este aspecto, en donde se ha de cuidar que el mensaje o el final del cuento no sea demasiado cruento, pero en realidad con esto ¿se les protege o se les desprotege?, la pregunta es importante sin duda.

En la segunda mesa, como ya señalaba antes hubo tres trabajos que confluían, de manera diferente, en la cuestión de la infancia olvidada por el sujeto adulto y las consecuencias que este olvido tiene para el sujeto, en forma de síntomas, repetición o sufrimiento. Fueron los abordajes de Almudena Collantes, Eugenia Ínsua y Liana Velado. Se trató también el tema de la infancia congelada en los sujetos con discapacidad, en el que Lucía Fernández hizo una muy interesante reflexión acerca de que si la etiqueta discapacidad cubre el todo del sujeto es difícil que se pueda constituir ahí un trabajo particular sobre las dificultades en singular.

También se trató desde la perspectiva de la educación la cuestión de cómo pareciera que los niños son en la actualidad muy diferentes de lo que lo eran cuando nosotros nos encontrábamos en dicha etapa, pero lo que se viene a constatar, a través de un interesante trabajo de aula, es que no lo son en absoluto, quieren las mismas cosas que nosotros queríamos de niños y lo que se constata es que les responsabilizamos de muchas cosas que no pueden asumir, y sin embargo no les hacemos responsables de aquellas que están absolutamente a su alcance. Podríamos pensar, nos decía Juana Vázquez Silva, maestra, que no se puede ejercer la labor educativa si nos hemos olvidado de nuestra propia infancia y lo que sentíamos en ese momento. Nos contó una anécdota que ilustra esto para ella. En la educación de valores insistimos en transmitir a los niños y niñas de la escuela el valor de la justicia, con actividades y en el trato diario con ellos, pero olvidamos los pequeños detalles, “profe, se ha colado en la fila”, respuesta de la profe “da igual, vamos a entrar todos”, pero no da igual, a ninguno nos dio igual, y esa respuesta no educa en la justicia y esto solo lo vemos si recordamos que a nosotros tampoco nos daba igual.

Como si de un baile se tratara la conferencia del sábado a cargo de Mariam Martín Ramos, vino a hacer un recorrido completo sobre las diferentes formas en las que podríamos acercarnos al título de las jornadas con perspectivas de abordaje muy diversas que permitieron abrochar lo planteado en la jornada anterior en los distintos flashes de las ponencias. La discusión con Manuel Fernández Blanco y el público asistente dejó muchas reflexiones sobre la cuestión de la infancia en la actualidad, su exceso de normativización y su desprotección, el deseo a cualquier precio, de algunas mujeres, de tener un niño y lo que en algunos casos esto esconde. También en el sentido de que a más derechos del niño, más desdibujado queda el propio niño que se torna objeto de intervención y reivindicación.

Niños evaluados, como productos de una buena gestión empresarial, y una frase que dio lugar a discusión y que podemos poner como final: “una infancia olvidada en un campo de concentración protegido”.