¿Por qué el cartel es el gozne de la Escuela? | Carolina Martini

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Segunda Noche del cartel, 21 de mayo 2019, Valencia.

Para comenzar la Noche del Cartel, el director de la sede, Ricardo Rubio, nos invita a trabajar activamente en la preparación del próximo V Encuentro, Elucidación de Escuela que se llevará a cabo en Madrid y que constituirá la primera Jornada de Carteles. 4 + 1 EL PLAN LACAN es el sugerente nombre que invita a la participación en el próximo mes de septiembre, cuando la diversidad en las experiencias subjetivas de cada cartelizante con respecto al saber estará de manifiesto en la de la transmisión de las propias marcas del goce con las que cada uno se acerca a la Escuela.

Mientras tanto, en la presente mesa, las ponentes giran en torno a la pregunta ¿Por qué el cartel es el gozne de la Escuela? Esta interrogación conlleva una afirmación previa, sitúa Margarita Bolinches, psicoanalista miembro de la Escuela, ¿Por qué el gozne y no un gozne? El tiempo de Hamlet es un tiempo fuera de sus goznes, nos recuerda. Y piensa a la Escuela como una puerta porque el cartel precisamente es la entrada que abre a la enseñanza en psicoanálisis y la figura del gozne en su sentido de apertura y de permanencia.

Llegados a este punto, surge el tema de la función del +1, el cual continúa atravesando toda la sesión, ya que es él quien sostiene con su lugar vacío el agujero abierto tanto para sí mismo como para todo el cartel, evitando así que la dinámica de trabajo decaiga. Sin embargo, nada impide que este espacio en determinado momento pueda ser ocupado por cualquier otro de los integrantes ya que será la posición de éxtimo la que prevendrá de las derivas imaginarias, como lo podría ser un S1 en el lugar del saber como poder. En la Escuela, el saber no tiene amo y el +1 lo que hace es empujar al trabajo y a la producción deseable pero no obligatoria.

No obstante, es importante explicitar que no siempre el funcionamiento del cartel es exitoso; es necesario pensar los síntomas del cartel como aquello que no ha funcionado o que se ha truncado porque es allí donde está lo real, insiste Lorena Oberlin, socia en Alicante. Además, abre el debate cuando cita que este modo de funcionamiento propio de la Escuela es tomado por Philippe La Sagna en su escrito realizado para el pasado Congreso de la AMP sobre lo real en el Siglo XXI, El tema del control desde 2002 hasta la actualidad, para cuestionar los usos de este último en el interior de las instituciones de psicoanálisis aplicado, interrogando cuál sería “el lugar posible de los carteles en la supervisión de las prácticas de control”. La Elucidación será el espacio propicio para debatir estas cuestiones, ya que el cartel se reconoce como la matriz mínima que condensa el funcionamiento de la Escuela y representa un lazo inédito en una modalidad de trabajo libre de la obscenidad de grupo. En su introducción a la mesa Raquel García, socia de la sede de Valencia, homologa la experiencia de Escuela como una experiencia de falta que solo funciona a condición de consentir a ella y de poner el cuerpo, y en eso precisamente consisten esta serie de sesiones conjuntas que han viajado entre Valencia y Alicante.

¿Logra el dispositivo por sí mismo mantener lo vivo de la Escuela? En el texto El cartel en el mundo, J-A Miller orienta con una pregunta “¿Hay que modificar en algo la definición del cartel, o la práctica del cartel, para realizar el Plan Lacan?” Así es que la pluralidad de las nuevas modalidades ha estado presente en la animada conversación: los carteles exprés, los carteles ampliados, los carteles internacionales con sesiones online, la polémica por el lugar posible de los carteles en la supervisión de las prácticas de control y también lo fundamental de la transmisión en la función de los pasadores del cartel del pase. Todas ellas, más la puerta abierta a las experiencias singulares, nos convocan a elucidar sobre la actualidad del cartel manteniendo el agujero en torno al cual se construye la Escuela sin consentir a que nada se pose en él, tal como lo sostiene el discurso analítico.

Carolina Martini, socia ELP-CV.