Sobre “El Otro sexo”* | Luís Alba Rodríguez

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Al leer el título propuesto, el Otro sexo, uno, al menos yo, se precipita inmediatamente a tratar de caracterizar, describir o incluso definir qué es ese Otro sexo. También, inmediatamente lleva a la cuestión de lo femenino, en la medida en que parece consagrado por el uso esta cuasi identidad entre lo Otro, en lo referente al sexo, y lo femenino.

Esto, en lo que concierne a la expresión escrita, donde la A mayúscula determina la lectura.

En cuanto a la palabra, al escucharse, el otro sexo hace aparecer el sexo opuesto al de quien habla. Aunque actualmente la expresión el sexo opuesto parece estar en desuso; y el género opuesto no funciona como expresión, en la medida en que el término género designa a la vez el par significante, y en tanto sistema de opresión. Habría que pensar más bien en lo otro del género.

También puede designar pareja sexual, en cita de Lacan: “El Otro en cuestión es el de la pareja sexual, ese mismo. (…), se goza solamente del Otro. Hay que decirlo: del Otro sólo se goza mentalmente”1.

De modo que me he dedicado a interrogar la expresión misma en la bibliografía. Y, sin que la revisión de esta sea exhaustiva, he encontrado numerosos desarrollos sobre el Otro, y sobre el otro, como es lógico.

Sobre el término sexo: por ejemplo, no constituye una entrada en los diversos Scilicet de que disponemos. Sí hay de sexualidad, de sexuación…

Lacan lo usa, como sustantivo que designa el conjunto de los hombres o las mujeres, sin más especificación, en el uso común como en expresiones: el niño de uno y otro sexo, etc. O cuando se trata de “asunción de su sexo, ideal de su sexo”,… En general está referido a la biología, que no compete al psicoanálisis, salvo por los usos que hace Lacan de la etología —parada, etc. Lacan mismo afirma en el seminario De un discurso… que “algo que es del orden del sexo, no es ciertamente una relación sexual, sino una relación, digamos, sexuada. Esta es la diferencia entre las dos”2.

He revisado también la expresión “El Otro sexo”. En los Escritos, “Otro sexo” no aparece en el índice elaborado por Jacques-Alain Miller. No la he encontrado en todo el texto. Sí la famosa frase, que evocaba al principio: “La alteridad del sexo se desnaturaliza por esta alienación (a “la subjetividad del Otro en cuanto lugar de su ley”). El hombre sirve aquí de relevo para que la mujer se convierta en ese Otro para sí misma, como lo es para él”3. Lo mismo vale para los Otros escritos, el otro sexo está siempre en minúscula.

Respecto a los seminarios, en el Index Referentiel 1952-198 de Henri Krutzen, no aparece Otro sexo como tal. He revisado los seminarios De un discurso que no fuera del semblante, …o peor, y Aún. En los dos primeros, otro, aparece siempre en minúscula, como en el título del primer apartado de …o peor: “De uno y otro sexo”. Hay que esperar a Aún para encontrar varias apariciones de la expresión, que cito a continuación:

“(…) la heterogeneidad del lugar, es decir, que hay un lugar del Otro. De este lugar del Otro, de un sexo como Otro, como Otro absoluto4.

“Lo que no es signo de amor es el goce del Otro, el del Otro sexo y, comentaba yo, el del cuerpo que lo simboliza”5.

“El hombre, una mujer, dije la última vez, no son más que significantes. De allí, del decir en tanto encarnación distinta del sexo, toman su función. El Otro, en mi lenguaje, no puede ser entonces sino el Otro sexo”6.

“Este Otro, si sólo hay uno solito, ha de tener forzosamente alguna relación con lo que aparece del otro sexo”7.

“Pero lo verdadero es que la pareja del otro sexo sigue siendo el Otro”8.

En Jacques-Alain Miller -solo he revisado los índices de los diferentes volúmenes que recogen sus conferencias en Argentina, Brasil, España,-aparece en los Seminarios en Caracas y Bogotá, en el titulado Elementos de epistemología. Ahí señala que, antes de la entrada en la historia del discurso científico, todas las formas de conocimiento, filosóficas o no, cantaban “indefinidamente las bodas imaginarias entre el principio macho y el principio hembra (… Freud) descubrió por intermedio de la histeria que el Otro sexo, con una Gran A, el Gran A de la exterioridad, el otro sexo es el A (Otro sexo)” (9). Es la ciencia la que al fundarse en la no connaturalidad entre el sujeto y el objeto del conocimiento, funda la no relación sexual a la vez que produce una desexualización en el abordaje del mundo, del ser en el mundo. En efecto la ciencia también hace estalla la unidad biológica del sexo (genético, hormonal, cerebral…).

Hay otra referencia en este mismo volumen: “la función estructural del Otro, del gran Otro, es soportada por la mujer que figura desde siempre al Otro sexo —y ustedes pueden allí poner el Otro con mayúscula—, el Otro sexo, en un sentido muy diferente a aquel con el cual se puede decir que el hombre es el otro sexo para ella. En un sentido, los dos sexos son, cada uno, otro para el otro; pero en un sentido más profundo, es el sexo llamado femenino el que es fundamentalmente Otro. Su misterio no ha cesado de retener a los hombres, incluso a los hombres psicoanalistas”10.

Entonces ¿cómo abordar el uso de esta expresión, El Otro sexo?, ya que me parece, es a discutir, que no es posible tomarla como concepto.

Y quizás sí como matema, en cuyo caso, el sentido a darle depende de qué valor otorguemos al Otro, como matema.

Si tomamos el Otro como discurso, entramos en el registro de las identificaciones e ideales que determinan para cada uno su posición sexuada, incluso las posiciones en relación a la castración.

En tanto que lugar, vacío, es donde se inscriben los efectos de verdad de la palabra. Lugar que parece ocupado hoy día más bien por los objetos, -o incluso S1 un tanto temibles- que parecen desalojar la verdad en forma de las llamadas fake news. Entonces es a verificar en cada caso si la palabra puede situarse en cierta manera al costado, de este predominio de los objetos, para tener efectos de verdad en las parejas. Estas citas de Aún apuntan en esta dirección: “El hombre, una mujer, no son más que significantes. De allí, del decir en tanto encarnación distinta del sexo, toman su función. El Otro, en mi lenguaje, no puede ser entonces sino el Otro sexo”.11 La cursiva es mía para subrayar lo que depende del lenguaje y el decir en la encarnación de sexo.

Si tomamos el Otro como Alteridad, como lo no asimilable, dos vertientes. Del lado del saber, lo que queda siempre por escribirse. De otros lado, es a discutir si el sexo se presenta siempre como Otro. Desde las teorías de seducción, hasta “el encuentro con su propia erección (que) no es para nada autoerótico. Es todo lo que hay de más hétero. Ellos se dicen –¿Pero qué es esto? Y se lo dicen tan bien que ese pobre Juanito no piensa más que en eso- encarnarlo en objetos lo más externos posible”.12

Finalizo con esta cita:

“El Otro, escuchen bien, es entonces un entre, el entre que estaría en juego en la relación sexual, pero desplazado, y justamente por interponerse como Otro [s ‘Autreposer]”.13

Luís Alba Rodríguez, analista en Bilbao. Miembro de la ELP y de la AMP.

*Texto presentado en el Espacio preparatorio Hacia las XVIII Jornadas, de la Sede de Bilbao. 30 de mayo de 2019.

 

Notas:

  1. Lacan, Jacques., El seminario, libro 19, …o peor. Paidós, Buenos Aires 2012, p. 110
  2. Lacan, Jacques., Ibid., p. 121.
  3. Lacan, Jacques., Escritos 2. Siglo XXI, Buenos Aires, 2008, p. 695.
  4. Lacan, Jacques., El seminario, libro 20, Aún. Paidós, Barcelona 1981, p. 16
  5. Ibid., p. 26.
  6. Ibid., p. 52.
  7. Ibid., p. 85
  8. Ibid., p. 146
  9. Miller, J.-A., Elementos de epistemología. Seminarios en Caracas y Bogotá, Paidós, Buenos Aires 2015, p. 148-150.
  10. Miller, J.-A., Ibid., p. 127
  11. Lacan, Jacques., Aún. op. cit., p. 52
  12. Lacan, Jacques., “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”. Intervenciones y Textos 2. Manantial, Buenos Aires, 1988, p. 128.
  13. Lacan, Jacques., … o peor. op. cit., p. 118