In Memoriam | Mauricio Gutiérrez

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Estuve varios años vinculado a las enseñanzas de la Sección Clínica de Barcelona. Me he enterado de la triste noticia de la muerte de Rosa María Calvet.

Hace 26 años, siendo yo un joven universitario, Rosa viajó a Colombia y allí tuve el honor de conocerla, junto con Claudia Romero, en el marco de un grupo de investigación de Psicoanálisis que organizaba Clemencia Varela. La potencia de su discurso y su facilidad de transmitir lo que sabía ella del inconsciente no pasó inadvertido ni en Claudia ni en mí, y al año siguiente, 1993, vinimos para Barcelona buscando formación.

En Colombia, Rosa nos explicó el funcionamiento de la Sección Clínica de Barcelona, y nos hizo de puente para poder gestionar los papeles que en ese momento nos exigía la embajada de España para poder salir como estudiantes.

Su encuentro me tocó de tal manera que inicié la travesía por el saber del inconsciente, en mis años de formación en la Sección Clínica y en los años de analizante.  La formación y mi análisis me posibilitaron por un lado orientarme mejor en mi vida profesional y personal, sin estar tan alejado de la causa de mi deseo, y por otro lado autorizarme en el saber de la náutica y la navegación a vela para lanzarme a cruzar el Atlántico en un pequeño velero, en lo que fue una gran travesía oceánica. La última vez que vi a Rosa, en 2013, le hablé de mi travesía y le dije en tono de broma: “El fantasma no lo atravesé, pero sí el Atlántico”. Ella sonrió y me dijo afectuosamente “¡Algo es algo!”.

Mauricio Gutiérrez.