In Memoriam. Off the record | Marta Berenguer

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De las muchas entrevistas que he hecho a lo largo de mi vida, si algo he aprendido es que la entrevista ni empieza ni termina con el escrito que se publicará finalmente, sino que lo más interesante, tal vez, no sea la entrevista misma sino los tiempos, las pausas, los silencios, las miradas, el espacio. En definitiva, los momentos que se suceden antes y después de pulsar el botón rojo de la grabadora. También de aquellos momentos que en periodismo se llaman off the record, aquello que no es solidario de hacerse público porque forma parte de una experiencia y una conversación que, entrevistado y entrevistador acuerdan tácitamente que quede velada, formando así parte de la intimidad y la confianza del momento.

Fue una entrevista corta pero intensa. Debo reconocer que fue después en mi casa, transcribiendo sus palabras y leyendo la entrevista publicada en la revista Freudiana*, cuando empecé a captar las respuestas que iba desplegando a lo largo de los minutos que duró la conversación. Eran respuestas cortas, vivas, sin demasiados circunloquios ni rodeos, a ser posible, con ejemplos de su propia experiencia como analizante y como psicoanalista. Esas respuestas, lo supe después cuando fui conociéndola, decían mucho de ella: una mujer directa, incisiva, alérgica a cualquier cosa que se pareciera a la procrastinación, y cuyas palabras no me dejaron nunca indiferente. Incluso puedo decir ahora que muchas de las amenas charlas que tuvimos me dejaron en las manos una interpretación sobre lo que acababa de decir.

Compartiré hoy y aquí con ustedes la que me dejó solo empezar aquella entrevista. Antes de comenzar la conversación, yo desplegué mis papeles con todas las preguntas rigurosamente escritas que me había preparado con esmero, cuando me soltó una frase que más tarde me hizo reflexionar, ya no solo sobre el periodismo, sino también sobre lo que significa verdaderamente el poder de la palabra. “¡Ah!, ¿pero llevas las preguntas preparadas? No me parece muy justo, yo no tengo preparadas las respuestas”. Como a menudo pasaba con ella, pues sí, había dado en el clavo. Y aquella entrada, solo pulsar el botón record del magnetófono, me interpretó.

Creo que pude alcanzar algo de esa interpretación tiempo después. ¿Qué intentaba yo a través de esas agudas preguntas sino poner a trabajar al otro para responder, mostrar mi falta y al mismo tiempo hacer surgir la dimensión de un saber? Intenté como pude dejar el papel al lado, pero al cabo de un par de preguntas volví a tomarlo para asegurarme que no me quedaba in albis ante el Sujeto-Supuesto-Saber que ella encarnaba para mí acerca del psicoanálisis y más allá.

Como ya he dicho, seguramente, los momentos más interesantes de una entrevista son los off the record. De off the record de esa entrevista –y en general del buen encuentro que tuve con Rosa– podría explicar unos cuantos pero como, a buen seguro, hacerlos públicos sería traicionar su palabra, mejor me los reservo para mí.

De momento, y tras su precipitada marcha, me quedo con su record –recuerdo en catalán–. Los recuerdos que tengo de Rosa son muchos y diversos, intensos, directos, incisivos, como era ella. Et trobarem a faltar, Roseta!.

* Entrevista publicada en el número 74 de la revista Freudiana realizada en motivo de las XVI Jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis tituladas “Crisis. ¿Qué dicen los psicoanalistas?” (2015). Agradezco a la comisión de la revista Freudiana y a su director, José Ramón Ubieto, que hayan abierto el acceso a la entrevista para que puedan leerla todos los interesados en el siguiente enlace: Crisis. Entrevista con Rosa Calvet.

Marta Berenguer.