In Memoriam. Adéu Rosa estimada | Teresa Ballester

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Cómo poder hablar de algo tan difícil que todavía no me puedo creer, cómo poder hablar de ella, de nuestra estimada Rosa María Calvet y de lo mucho que representó para mi formación en el psicoanálisis, para el psicoanálisis en Catalunya y para el psicoanálisis en el mundo.

Cuando más preciso de las palabras, estas me faltan, intento recordar algunos fragmentos de vida con ella, y digo vida porque es una entre otras palabras que la podrían definir, siempre viva, hasta sus últimos momentos.

Hace mucho, ya mucho tiempo, en el espacio de la Sección Clínica de Barcelona, tuve el primer encuentro dialéctico con Rosa. Su estilo despertó un vivo interés en mí y, a la larga le estoy muy agradecida pues de ese encuentro, y otros, forjó algo de apertura en mi pensamiento, poniendo muchos interrogantes a cosas que fácilmente hubiera dado como verdaderas.

En ese primer encuentro estábamos en clase y Rosa hablaba de la prevalencia cultural sobre la naturaleza; a su férrea aseveración de que todo era cultura se enfrentó mi joven ignorancia aportando que la naturaleza existía y era compatible compartir naturaleza y cultura, ella me hizo hablar del porqué de mi intervención, y le puse el ejemplo; me gustaba y me gusta mucho la naturaleza y sus derivados entre ellos las plantas.

Rosa me hizo ver que en todas las plantas que yo tenía en casa, nada había de naturaleza, la mano del hombre había intervenido desde la creación de mis plantas en los invernaderos hasta que la planta llegó a mi casa, quedando totalmente indefensa a expensas de mis cuidados; ¡Si yo a eso lo llamo naturaleza! Me sirvió y me sirve todavía, pues si las plantas son cultura, qué seremos los seres humanos…

Seguí un tiempo su Seminario de Investigación y sus muchas participaciones en actividades de psicoanálisis, ella era sorprendente siempre.

En el último tiempo asistí a unas sesiones de supervisión de casos clínicos de adolescentes y jóvenes que habían tenido algún conflicto con la autoridad a causa de las drogas. Ahí, con un pequeño grupo, alrededor de una mesa, una modalidad de trabajo próxima y cercana, conocí además de su rapidez en la lógica de los casos y de su orientación en la dirección de las intervenciones, su saber hacer con los jóvenes más, aunque no tan, desafortunados, y su transmisión a los profesionales. Ahí pude valorar y apreciar su estilo personal, a la vez tan humano y tan poco convencional, como un punto de lo más eficaz en su enseñanza. Ahí pude entender cómo a través de las vivencias de los jóvenes con conflictos sociales y familiares, Rosa entendía el mundo y podía mantenerse tan actual y joven.

Para el psicoanálisis siempre será un referente.

Teresa Ballester.