Hacia PIPOL 9: La evidencia empírica de la “Spaltung” | Patricia Heffes

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Reunir en una frase el discurso científico con la apuesta freudiana sobre el inconsciente es una magnífica manera de introducirnos de lleno en el tema del próximo Congreso PIPOL. La cuestión de la experiencia del inconsciente y su no-relación con el cerebro quedan expuestas a partir de una aparente paradoja. Se trata de una frase que encontramos en un Curso de Jacques-Alain Miller cuando busca “hacer existir la experiencia de lo real en la cura analítica”1, fórmula que a su vez recoge del texto de Lacan “La ciencia y la verdad”.

¿Qué es la evidencia empírica de la Spaltung? Es un modo actualizado de referirse a la idea de Lacan “El estatuto del sujeto en el psicoanálisis, (…) Llegamos al final a establecer una estructura que da cuenta del estado de escisión, de Spaltung en que el psicoanalista lo detecta en su praxis.“2 Esto ya aparece cotidianamente en el reconocimiento mismo del inconsciente, pero para saber lo que ocurre en la praxis no basta con el hecho empírico aún cuando el hecho empírico se presente como una paradoja. Resulta sorprendente que Lacan se refiera a la evidencia empírica pero hay que entender como dice Miller, que no es de cualquier manera, “solo la admite por creerla fundada en la razón y articulada en matemas.”3

Pero ¿qué es eso que puede reconocerse en la práctica? Es a través del fenómeno de la sorpresa, al que también se refiere Miller en ese Curso, que se localiza la experiencia de la Spaltung. Cuando el sujeto habla no sabe lo que dice y el sentido que irrumpirá se genera a partir de la cadena significante, ella misma se interpreta en su devenir. Por ejemplo, se puede ver cuánto sorprende el significado nuevo que produce una articulación significante al ser distinto del anterior; el efecto de sorpresa surge en el propio decir, lo que sorprende es el sentido que adquiere eso que dice. Y muy especialmente, en tanto el dispositivo analítico alienta una palabra sin respuesta del Otro, eso desintegra en su misma aparición la idea que tiene el sujeto de poseer una identidad. Por lo tanto, como lo muestra Miller, en el dispositivo analítico la palabra misma es experiencia.

Y si “de nuestra posición de sujetos somos siempre responsables“4 haya malentendido, confusión, “error de buena fe” o cualquier otro efecto de sinsentido, la Spaltung irrumpe como pregunta abriendo las puertas a la manifestación de la angustia a través de fenómenos reconocibles en la experiencia. Sin duda, la Spaltung “se evidencia” de manera rompedora dejando al descubierto que hay Uno solo que no hace cadena y que hay eso que no se deja atrapar por el significante, eso que está en el fundamento mismo de la Spaltung.

Esta cuestión de la experiencia posiblemente sea otro modo de explicar el “nada en común” que el título de PIPOL 9 ha puesto entre inconsciente y cerebro. A la experiencia del psicoanálisis en tanto experiencia de lo real le concierne un concepto singular de ese real con el que Lacan indicó que existe “lo completamente ajeno al sentido”5. Es en esta línea que se puede afirmar que la experiencia del psicoanálisis no dice nada sobre el cerebro.

Patricia Heffes, psicoanalista en Barcelona, miembro de la ELP y AMP.

 

Notas:

  1. Miller, J.-A. “La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica”, Paidós, CABA, 2011, p. 127
  2. Lacan, J. “La ciencia y la verdad”, en Escritos 2, Siglo XXI, Argentina, 1985, p. 834.
  3. Miller, J.-A. Id., p. 127.
  4. Lacan, J. Id., p.837.
  5. Miller, J.-A. Id., p. 133.