Comunicado del Observatorio Psi | José Ramón Ubieto

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En días cercanos se ha producido la decisión de suspender la celebración de unas jornadas, que hacen serie, sobre cuestiones de clínica de la infancia y la adolescencia, censurando la participación de un ponente, reputado catedrático de psicología de una universidad española que, desde un enfoque conductal, critica la construcción patologizante y fármaco-dependiente que se está realizando del TDAH. La polémica está generando ríos de tinta y una movilización nacional de apoyo al investigador censurado. (Más información en www.diariosur.es)

Al respecto queremos aclarar lo siguiente:

El Ayuntamiento de Vélez-Málaga ha decidido, de manera unilateral, suspender su participación en las “Jornadas Anuales sobre Infancia y Adolescencia”, un espacio que se había convertido en un referente, para ese territorio, del encuentro y la colaboración entre profesionales pertenecientes a los diferentes ámbitos de actuación con esta población: salud, educación, servicios sociales, justicia. Exigía la retirada del programa – tras recibir presiones de asociaciones relacionadas con el TDAH – de uno de sus ponentes, crítico con las tesis biologicistas sobre el TDAH.

No es la primera vez que se produce un hecho como este, si bien la trascendencia que está teniendo, junto a otros hechos recientes de cariz autoritario a propósito de algunos argumentos contra las pseudociencias o la patologización de lo homo, nos anima a redactar este comunicado del Observatorio Psi de la ELP.

El éxito del paradigma de lo neuro, que se impone hoy en el modelo biomédico, basa su fuerza en la potencia de sus explicaciones. De manera simple, señala que lo que hace síntoma (hiperactividad, dificultades de aprendizaje o de socialización, compulsiones…) no sería más que un error de conexión. Pero no con el otro, sino un defecto en las redes neuronales, ajeno a nuestra voluntad y deseo. Eso alivia a muchas personas que ven allí una tesis clara que los exonera de interrogarse y les “garantiza” la evidencia de la causa: un trastorno del neurodesarrollo o de la genética. El precio, lo sabemos, es el mutismo del ser hablante del que ya no se espera ningún testimonio de su malestar y sí su consentimiento a la posición de víctima de ese “error” o déficit. Este beneficio es el que hoy muchas asociaciones de afectados y familiares buscan, con las mejores intenciones. Una respuesta clara y sencilla a un malestar que, sin duda, los angustia y preocupa.

No hay que despreciar ni descalificar esa búsqueda. Se trata más bien, como psicoanalistas, de descompletar ese saber “Todo” que obtura la relación de cada uno con el real que lo causa, y que toma formas variadas (agitación, aislamiento, pasión, rebeldía). Situarse al lado de esas certezas para dar lugar a la palabra del que sufre y encontrar otra manera de decir ese malestar. Es una exigencia ética para nosotros y es por ello que rechazamos de manera firme toda censura a esa libre circulación de la palabra, sea hecha en nombre de ideales de cualquier tipo o de supuestas verdades “científicas” indiscutibles.

Las instituciones públicas de un estado de derecho, especialmente, deben ser cuidadosas y exigentes en preservar y respetar el derecho a la pluralidad y a la libertad de elección de sus ciudadanos en todos los ámbitos: políticos, culturales, educativos, de creencia y por supuesto de salud. Es la condición mínima para una convivencia democrática y libre.

José Ramón Ubieto, Miembro de la ELP y AMP. Comunidad de Catalunya (CdC).

Por el Observatorio Psi-ELP