Reseña de la presentación del libro “Freud, un despertar de la humanidad”, de Vilma Coccoz | Leonardo Vilariño

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A Coruña, 24 de enero de 2019.

En la librería Lume el pasado 24 de enero tuvo lugar la presentación del libro de Vilma Coccoz, Freud, un despertar de la humanidad. En este acto participaron María Eugenia Insua, psicoanalista miembro de la ELP, Javier Peteiro, doctor en Medicina y jefe de la sección de Bioquímica del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, y María Antonia de Miguel, psicoanalista miembro de la ELP, en presencia de la autora. Los tres invitados a la presentación coincidieron en señalar el marcado carácter clínico del libro.

María Eugenia Insúa, quien inicia la presentación, escoge dos capítulos del libro: es en el capítulo X, “El secreto de la melancolía del pintor Haitzmann y de Dostoievski”, donde la autora logra establecer una distinción entre melancolía y rasgos de melancolía, aclarando ese diagnóstico impreciso de depresión. Javier Peteiro muestra el interés indirectamente biográfico que tiene la obra en contrapunto con la labor redactora, donde se aprecia una lectura personal de la obra de Freud sostenida por un gran trabajo clínico y reflexivo en la que los casos que Freud publicó son retomados bajo una luz lacaniana, mostrando la vigencia de su vasta obra a la que ha contribuido Lacan y su Escuela.

María Antonia de Miguel lo presenta como un manual fundamentalmente clínico y para la formación clínica, en el que se realiza desde el primer hasta el último capítulo un homenaje a La interpretación de los sueños, mostrando toda la clínica freudiana leída por Lacan. María Antonia se apoya en la lectura de uno de los fragmentos del libro en el que se hace mención al caso del Hombre de las ratas, texto que puede considerarse único y que eleva el caso a paradigma de la neurosis obsesiva, encontrando la muy valiosa indicación: “hacia el final del texto Freud admite las carencias de sus comunicaciones y expresa su esperanza de que otros investigadores encontrarán allí el impulso para proseguir el estudio de la neurosis obsesiva”. A continuación da un salto histórico de 1909 a 1933, para recordar que es en la “Conferencia 33 sobre la feminidad” de las Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis donde Freud vuelve a animar a sus lectores, para proseguir con sus descubrimientos, sobre el enigma del ser femenino, “esto es todo lo que tenía que decir acerca de la feminidad, incompleto y fragmentario, si ustedes quieren saber más inquieran a sus propias experiencias, o diríjanse a los poetas o aguarden hasta que la ciencia pueda darles una información más profunda y mejor ternada”. María Eugenia había escogido el capítulo IX del libro, “Freud y las mujeres”, para desmontar la acusación falocentrista a la que fue sometido Freud, y el empuje a investigar sobre lo que no se sabe sobre la subjetividad femenina. Este enfoque define, por lo tanto, el carácter antiautoritario de Freud.

Una de las aportaciones que realizó Peteiro, que posteriormente despertó un gran debate, en contraposición a la posición antiautoritaria de Freud, fue el acuñado autoritarismo científico que nos presentó este autor. En la actualidad, los comités de expertos determinan qué es o no es una ciencia. Cierto es que el psicoanálisis no es una ciencia, ni pretende serlo, pero tampoco lo es la medicina. Es en nombre de la ciencia, que la ciencia persigue a la misma ciencia, al reducirla a la productividad bibliométrica y a una financiación por protocolo, cercenando algo del amor por el saber y el conocimiento por el conocimiento. Peteiro concluye su intervención afirmando que Einsten a día de hoy sería inviable, sus trabajos no serían publicados.

La autora toma la palabra y nos recuerda que la dificultad del sujeto con el amor es porque se conecta el deseo, la satisfacción, la pulsión de muerte, el lenguaje. La complejidad que supone el amor, el sujeto la enfrenta a una edad muy temprana para dar una respuesta que es su matriz, esa respuesta va a ser siempre la misma. Una vez elaborada ya no quiere saber nada más. Miller comenta que el síntoma es la pieza suelta que tiene cada uno, pero el sujeto no sabe que es el saber más preciado que tiene, porque es la que hemos inventado nosotros para enfrentarnos al mundo.

El psicoanálisis es un discurso que nos permite orientarnos para responder al malestar de la civilización e interpretar la subjetividad de nuestra época, en el que importa más el poder que el saber; no es casual que la palabra empoderamiento esté siendo usada por el movimiento feminista, además de representar un síntoma contemporáneo.

Freud contribuye a revelar una parte del saber sobre la naturaleza, que es un concepto de la ciencia muy diferente del que actualmente tenemos; esa tradición científica se interrumpió con la llegada de los nazis, la psicoterapia aria borró la lengua freudiana de la clínica, quemó su obra e instauró en uno de los centros promovidos por Freud la psicoterapia de Goebbles. En ese momento se produce un corte en la civilización de consecuencias incalculables para la historia de la humanidad. Esa lengua de la psicoterapia tiene mucho que ver con los protocolos actuales, con tener a la gente bajo control y negar los descubrimientos freudianos.

Si estamos en la época en la que la historia se ve devaluada, y donde peligra la conexión con nuestro saber más preciado -que tenemos acumulado en nuestra lengua y que conecta con el inconsciente de cada uno-; donde lo que importa es funcionar, la utilidad, la respuesta rápida y el beneficio inmediato, tenemos la responsabilidad de cuidar de nuestro deseo de saber, aquel que nos conecta con el saber de una práctica analítica, al estilo de Sócrates -“solo sé que no se nada”-. Hay algo que no sabemos de nuestro inconsciente que puede ser el camino para descubrir grandes cosas y también para hacerlas.

Posteriormente a la intervención de la autora, se abre el debate sobre alguno de los dichos y decires: Freud y Einsten representaron el diálogo entre la ciencia y el psicoanálisis, un diálogo que actualmente se antoja imposible. En esta presentación se ha hecho de esa imposibilidad, hiancia. Ellos nos han brindado lo que no cesa de no escribirse, bajo un intenso lume (fuego en gallego)

Leonardo Vilariño. Socio de la sede de A Coruña.