Presentación del libro “Parejas celebres. Lazos inconscientes”, de Dalila Arpin | Felicidad Hernández

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Presentación en la Biblioteca de la Sede de Bilbao de la ELP, con la presencia de la autora, junto a Susana Viar y María Verdejo en la moderación.

“Parejas célebres. Lazos inconscientes” es un libro apasionante en varios sentidos: porque habla sobre pasiones amorosas, porque es un libro que, como las pasiones, engancha, y porque es un libro apasionado.

Es el trabajo de una psicoanalista lacaniana.

De una psicoanalista lacaniana que “transmite con alegría el psicoanálisis”, en un estilo que, como ella misma dice, hizo suyo leyendo a Lacan: “seriamente, yo me divierto”.

Está escrito con tal aparente sencillez y evidencia, que una tiene que pararse un poco para entrever la detallada y exhaustiva investigación que cada relato de esas parejas conlleva, y de la exquisita finura con que localiza la posición de goce de cada uno de los sujetos concernidos en esa aventura y desventura que supone el encuentro con una pareja. Es un trabajo luminoso.

Dalila Arpin nos sumerge en la intimidad de ocho parejas célebres compuestas por personajes que han dejado su huella en la cultura, la política, la literatura o el arte.

Parejas destacadas por sus diferentes semblantes y conocidas por ello: lujo y placer, Scott y Zelda Fitzgerald; poder político, Eva y Juan Domingo Perón; ideales revolucionarios, El Che y Aleida Guevara; belleza y fama, Marilyn Monroe y Arthur Miller; arte y genialidad, Salvador Dalí y Gala, Picasso y Dora Maar; literatura que transforma la lengua, James y Nora Joyce; y pensamiento filosófico, Hannah Arendt y Heidegger.

Para cada una de dichas parejas, pareciera que eso es el punto de unión que hizo posible ese encuentro a pesar de ser parejas incomprensibles; en alguno de los casos incomprensibles de manera manifiesta, en otras lo incomprensible aparece a poco que rasques la superficie.

Aunque, ¿no es precisamente que lo que Dalila demuestra es que no hay pareja que sea comprensible?

Tomando sus palabras, la pareja “siempre escapa a nuestros esfuerzos por comprender”, “la pareja es siempre enigmática” pues “lo esencial de lo que la forma no está a la vista”1.

Y es que cuando la autora nos adentra en el reverso oscuro de estas uniones, lo que encontramos son desgarros, dolor, amores imposibles, sacrificios, violencia, causas perdidas, soledad.

Entonces, ¿de qué está hecho cada uno de esos encuentros que marcaron la vida de los sujetos concernidos? ¿Qué hay detrás del velo?¿Cuál es la causa real de esas uniones?

Y hacernos preguntar esto, ¿significa que lo que Dalila nos propone es desmontar esas parejas y por extensión desmontar la posibilidad de hacer pareja?

Todo lo contrario. Precisamente de lo que se trata es de localizar, entender la causa que posibilitó ese encuentro y elucidar el lazo inconsciente que se tejió alrededor de ellos. Como ella dice: “el encuentro amoroso es la ocasión de cernir la más singular modalidad de nuestro lazo al otro y también la lógica según la cual el amor se vuelve posible”2.

Pero lo que sí demuestra con este libro es la inexistencia de la relación sexual, demuestra que “no hay fórmula escrita de antemano, que la perfecta armonía entre los sexos es una utopía”3. Esta demostración es un viaje a través del trabajo de campo… lacaniano, para llegar al punto real de ese imposible.

Y llegados a ese real es donde el amor tiene toda su importancia, pues el amor es lo que viene a suplir la imposible complementariedad de dos cuerpos hablantes.

No hay relación, por eso hay el amor.

No voy a detenerme en cada una de las historias. Sólo decir que su lectura cautiva, engancha. Da pena que la narración se acabe, aunque no te da tiempo a pensarlo porque la siguiente historia te atrapa y te introduce en una nueva aventura sorprendente.

Cada relato podría ser un libro. Se pueden leer independientemente, pues cada uno es singular y único. Pero a la vez, hacen serie, la serie de los Unos. Como un enjambre.

Sí voy a detenerme en la introducción escrita por la propia autora.

De entrada, te abre a la cuestión que se va a jugar a lo largo de todas las páginas y con cuya explicación se vislumbra lo que está por venir. Y donde ya nos advierte que su intención “no es declinar todas las figuras de la pareja, sino precisar, para algunas, lo que hace a la juntura más íntima de su amor. Y que si bien la pareja produce delicias y calamidades, es al mismo tiempo la aventura de una vida”4.

Nos sitúa también “que en el s.XXI, cuando el amor se vuelve líquido, los candados amarrados a los puentes de París sostienen que nada sabría desatar un amor recíproco (aquí quiero añadir como anécdota que el peso de estos candados amenazaban algunas estructuras por lo que han sido retirados por motivos de seguridad y han acabado siendo objeto de subastas. Tiene efecto de chiste). No obstante, estos candados conviven con la evanescencia de los lazos y con el zapping de elecciones de partenaire en la red. Las ocasiones de encuentro se multiplican gracias a nuevos medios técnicos que prometen poder elegir libre y eficazmente con quién formar pareja, tal como se seleccionaría un producto. Sólo que el inconsciente está allí para recordarnos cuántas elecciones se encuentran determinadas por razones que la razón desconoce”5. Más adelante, nos aclara: “para formar pareja, ninguna fórmula ni receta viene en nuestra ayuda. La pareja no es racionalizable ni programable”.

Es lo que se comprueba a lo largo del trabajo que Dalila hace con estas ocho parejas. Y que es “algo que atraviesa las generaciones”.

Ya nos advierte, esos relatos “tal vez encuentren ecos con nuestras propias historias, aunque los puntos en común, para el psicoanálisis, no fundan ninguna categoría”6. El trabajo para cernir lo que hace al hueso más singular de cada uno, solo se puede orientar con la brújula del propio deseo.

Bien, pues cuando se acaba el libro, y has podido transitar por la intimidad de esas parejas y “rozar” lo real que está en juego en cada una de estas historias de amor, hay que volver a la introducción. Lo recomiendo. La lectura se hace nueva, y una nueva significación se puede abrochar.

Volver a preguntarnos con ella “¿Por qué pasar la vida de a dos, en vez de solo? ¿Por qué abandonamos la satisfacción narcisista para investirla en otra parte?”7.

Con Lacan, podemos responder que porque para acceder al objeto de satisfacción, el sujeto debe pasar por el Otro, y eso nos introduce en la dialéctica del deseo. Y cuando la libido no encuentra destinatario, se experimenta la soledad.

Y se puede volver a leer detenidamente que si bien el amor es un asunto de palabras, es también búsqueda de un objeto precioso que intentamos reencontrar en el ser amado, que este objeto está más allá de toda palabra y que encuentra su fuente en la pulsión. Las lógicas inconscientes conducen a cada quien a encontrar el objeto pulsional que le concierne, es decir, el goce en juego.

Y es la ética del psicoanálisis lo que impide caer en la fascinación o en la degradación del objeto y sí poder esclarecer la lógica que preside la formación de cada pareja, que solo se puede leer a partir de la propia posición de sujeto.

Para terminar, decir que este libro no es solo un asunto de palabras. Es también un objeto agalmático que nos introduce en la dialéctica del deseo y con el que se obtiene, -les puedo asegurar-, una gran satisfacción.

Felicidad Hernández. Psicoanalista en Bilbao, Comunidad País Vasco, miembro de la ELP y la AMP.

 

Notas:

  1. Arpin, D. “Parejas célebres. Lazos inconscientes”. Grama ed. 2018, p. 9.
  2. Id., p. 13
  3. Id., p. 12
  4. Id., p. 17
  5. Id., p. 11
  6. Id., p. 17
  7. Id., p. 10