Reseña sobre “El caso Anne” de Gustavo Dessal | Graciela Esebbag

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“El caso Anne” es una novela sobre psicoanálisis que rompe la serie de las novelas sobre psicoanálisis. Se han escrito varias pero, esta vez, estamos frente a una obra que trata de un psicoanalista lacaniano. Y frente a un texto muy profundo pero que -¡milagro!- tiene la agilidad de un thriller.

Asistimos al trabajo del Dr. Palmer, analista en Estados Unidos, que atiende en una Institución vinculada a la Justicia y recibe allí aquellos casos que, sospechosos de padecer un trastorno mental, le son derivados por el juez.

Así llega Anne al despacho del Dr. Palmer. Ella, hija de sobrevivientes del Holocausto, rota, desesperada, lleva su drama a la consulta y el analista que es “…un cazador de palabras” hace un lugar para su sufrimiento.

Él define su trabajo de manera magistral: “Es un trabajo como cualquier otro, pero requiere cierta atención. La gente me abre su alma, deja escapar centenares, miles de palabras que están cautivas, y yo debo observar su vuelo, reconocer de tanto en tanto alguna que tiene una gran importancia. Entonces la atrapo en el aire y se la devuelvo a su dueño, lo convenzo de que haría bien en revisar esa palabra que ni siquiera sabía que llevaba dentro…”. Este cazador la recibe y empieza su trabajo que aparece ante nuestros ojos, descrito con belleza y precisión.

Así, nosotros mismos somos cazados por el libro. No lo puedes dejar, quieres saber qué recorrido hará Anne, quieres seguir el hilo de su relato, el vuelo de sus palabras, leer las intervenciones de su analista. Y también quieres escuchar cómo el propio analista se pregunta, habla del caso con otros, interviene, duda, se asombra, se admira de la invención de su paciente. Y es así como también entras un poco en la vida del Dr. Palmer, puedes atisbar qué lo condujo a ser analista. También él, roto, en mitad del dolor, encontró un otro que pudo escucharlo.

Seguimos adelante, queremos leer más y nos encontramos con las palabras de Anne, sus construcciones. Y también las de otros pacientes, Shanice Tide, Jessica Garcia y Jack, cada uno con sus propias roturas, con sus propias respuestas frente al dolor de existir. Llegamos a saber, también, que el Dr. Palmer se analizó, estudió, viajó a París y supervisó.

Y nos cuenta, de manera hermosa, acerca de eso que cada uno de nosotros, analistas, sabe de su quehacer: “Nosotros hacemos algo de lo que raramente podemos desprendernos. El psicoanálisis es como la mordedura de una serpiente. Una vez que el veneno alcanza tu corazón, estás perdido. No es el simple ejercicio de una profesión. Es algo que se te mete en tus huesos, y entonces ya no puedes dejarlo”.

Y ya tampoco podemos dejar la novela y como estamos tan atrapados en ella, queremos seguir y descubrir las invenciones de esos seres inadaptados, esos que revelan en su locura, la locura misma de la existencia humana.

Finalmente, un día terminas el libro y comprendes que tienes una herramienta de transmisión fundamental.

Y esperas que Gustavo Dessal te cuente más casos del Dr. Palmer.