Reseña: “El caso Anne”, de Gustavo Dessal | Koro Benavente Martínez de Lahidalga

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El pasado viernes 16 de noviembre se celebró en la Sala de actividades de la Biblioteca Municipal de Donostia, la presentación de la última novela de Gustavo Dessal, “El caso Anne” Ed. Interzona. Buenos Aires, 2018. Presentación organizada por la Biblioteca de la Sede en San Sebastián de la ELP.

Acompañaron al autor, escritor y psicoanalista en Madrid, Jorge Lastra, psicólogo sanitario y Rosa López, psicoanalista en Madrid. El acto fue presentado por Maribel Aranjuelo, psicoanalista en Donostia y actual directora de la Biblioteca.

Todas las intervenciones fueron muy interesantes y contar con el autor, un verdadero lujo. El ambiente estuvo muy distendido y los asistentes disfrutamos de los invitados, quienes, desde un lenguaje cercano, nos sumergieron en una novela sorprendente y adictiva. El propio autor anunció que ya tiene otra novela preparada, con el mismo protagonista, lo cual fue recibido con mucha alegría por los allí reunidos.

Después de oír los comentarios de los especialistas me pareció difícil decir “algo más”, así que aquí os dejo mi visión personal y no especializada de la novela que espero leáis y sintáis el mismo placer que me produjo a mí.

Cuando empecé a leer la novela de Gustavo Dessal me fui viendo sacudida por diversas emociones. Estábamos dentro de la consulta de un psicoanalista y al mismo tiempo teníamos acceso a la mente tanto del analista como de las analizantes.

En las primeras páginas me encontré con un párrafo que me pareció toda una declaración de principios en los que me sentí incluida, algo de mí misma resonaba en esas palabras, aunque no perteneciéramos al mismo mundo. No soy psicoanalista, ni psicóloga, pero también es cierto que he entrado como paciente en alguna consulta.

El texto decía “Jamás me interesaron las personas normales, las que se adaptan a las reglas […] que hacen lo que se espera de ellas.[…] He aprendido de las otras personas, las que hacen todo al revés, las que no pueden amar y sin embargo aman, las que no saben vivir y sin embargo viven, las que no se acomodan y se dan de bruces contra la realidad, las que se levantan y se acuestan preguntándose cuál será la razón que habrán de inventarse al día siguiente para seguir en este mundo.”

Y eso creo que es lo que se juega en esa consulta. Un juego de invenciones que como dice el autor, no curan la angustia ni el dolor que lleva a Anne y a las otras mujeres que aparecen en la novela hasta el doctor Palmer, pero serán las invenciones las que lograrán en algunos casos, que las pacientes sigan en este mundo, de una forma más aliviada.

Las mujeres locas que van a la consulta son personajes que nos atrapan, cercanas en su humanidad y en su dolor y a la vez lo suficientemente lejanas para sentirnos seguros. La locura duele. Suena bonito vivir fuera de las reglas como dice el autor, pero cuando alrededor solo hay abismo, cuando nadie parece hablar nuestra lengua, pues no nos escuchan, el vértigo no es bonito y encontrar un lugar como la consulta del Doctor Palmer se convierte en un refugio, un encuentro, en un lazo que les une a la vida.

Podemos, siguiendo con la metáfora del hilo, ver cómo el enredo de Anne puede ir deshaciéndose con ese tirar que dirige el doctor Palmer. Pero no nos basta con deshacer el embrollo, hay que crear algo con ese hilo.

La madre de Anne ha vivido un horror inimaginable y su respuesta ha sido el silencio. Anne dice que su madre murió entonces y lo que permanece es un cascarón muerto. El silencio, la soledad de su habitación, la contemplación pasiva del pasado y del presente. El dolor sigue siendo terrible y en contraposición podemos ver la consulta del psicoanalista, donde es la palabra la que da vida, la que revuelve el pasado, la que se pregunta por el presente y por el futuro. El dolor sigue estando presente pero no tiene nada que ver.

Anne inventa y el Doctor Palmer inventa y los dos experimentan y buscan. No hay juicios por parte del doctor a las invenciones de Anne que nos provocan un vuelco en el corazón, si estas invenciones sirven para que la vida de Anne sea más amable con ella y de paso con los que la han sufrido en su locura.

El psicoanálisis, representado de manera extraordinaria por el doctor Palmer da a Anne la oportunidad de tener un futuro fuera de la rehabilitación o la reeducación.

San Sebastián, 20 de noviembre de 2018.