Carmen Alborch: Una mujer con los colores de la diversidad | Carmen Carceller

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Cuando la España en blanco y negro del franquismo comenzaba a evaporarse; en los años 90 era nombrada ministra de cultura por el gobierno de Felipe González, su imagen inolvidable e icónica dio luz y originalidad al Consejo de Ministros.

Antes en Valencia ya teníamos el placer y gusto de conocerla como decana de la Facultad de Derecho y luego como directora del IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno).

Activista y comprometida con la causa del feminismo, era imparable a la hora de defender los derechos de las mujeres. Su currículum es muy extenso, su trayectoria limpia y coherente con sus principios.

Últimamente decía estoy jubilada pero las causas en las que crees no se acaban nunca.

La enfermedad que padecía desde hacia unos años, la llevaba como algo más; la ultima vez que estuvimos juntas fue este verano, en el mes de julio, estaba rozagante y nos despedimos para organizar otra cena de mujeres, este otoño…

El nueve de octubre fue a recoger un premio de la Generalitat Valenciana y el 24 de octubre, se nos fue para siempre.

La muerte siempre sorprende y es inoportuna. Carmen ha muerto pero como dice el Tao, no ha perecido. Jamás perecerá en nuestra memoria. Hemos tenido la suerte de conocerla, compartir su alegría y compromiso con el mundo que la rodeaba.

Señalar y recordar desde aquí, que también se comprometió con la causa analítica y en Valencia animó con su presencia, una de las reuniones de: “Psicoanálisis y Política”; corría el año 2007 y junto con Manuel Fernandez Blanco alentó el proyecto de los CPCT y la Escuela.

Carmen Alborch fue una mujer original, con estilo propio que llenó el panorama político de alegría y buen humor. Como escritora sus libros hablan de la soledad elegida, de la complicidad entre las mujeres, de las ciudades, del mundo y de los placeres de la edad; en definitiva, de la vida.

Nos quedaremos con una de sus frases; “Frente al panorama sombrío de este mundo. No renunciemos a ningún talento, no renunciemos al entusiasmo de las mujeres porque nada grande en el mundo se ha hecho sin entusiasmo. Y que tengamos en cuenta que el verdadero amor puede ser revolucionario”.

Querida Carmen, gracias, siempre en nuestro ánimo y memoria!

Valencia 30 de octubre 2018.