Judith Miller. El Psicoanálisis y el lazo con la Cultura | Rosa Vázquez

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El viernes 15 de junio la Biblioteca de Orientación Lacaniana de A Coruña organizó una mesa redonda en recuerdo y homenaje a Judith Miller. El evento tuvo lugar en la Fundación Paideia y contó con la participación de los psicoanalistas Carmen Garrido, Eugenia Insua, Margarita Álvarez y Manuel Fernández Blanco.

Carmen Garrido –psicoanalista, miembro de la ELP y la AMP-, se encargó de presentar a los participantes e introducir la mesa. Desde el inicio de su intervención se refirió a Judith Miller aludiendo a su deseo decidido por el psicoanálisis, a su empeño por hacerlo existir más allá de la comunidad analítica, en la sociedad, en la cultura. Ese deseo de Judith Miller actuó, de algún modo, como un hilo conductor que entrelazó todas las intervenciones de la mesa.

Junto al deseo, Carmen subrayó la capacidad organizativa y para establecer lazo de Judith Miller, recordando los numerosos proyectos y redes que fue creando e impulsando a lo largo de su vida. Aludió así a su papel central en la creación y difusión del Campo Freudiano y su red de bibliotecas -particularmente en lugares donde el psicoanálisis difícilmente podía hacerse oír-, así como de la red CEREDA (Centro de Investigación sobre el Niño en el Discurso Analítico) y las revistas de ambas: Colofón y Carretel.

Eugenia Insua –psicoanalista, miembro de la ELP y la AMP- abrió su intervención afirmando que con su deseo Judith Miller dio al psicoanálisis un porvenir. Recordó su papel central en la fundación del Campo Freudiano y las siete escuelas de psicoanálisis que componen actualmente la AMP. Para describir su estilo, rescató para nosotros una hermosa cita en la que Judith Miller reclama la aplicación al Campo Freudiano de la acepción más agrícola del término campo: entendido como un terreno que hay que abonar y trabajar, en el que se recogerá lo que se siembre.

Nos recordó el nacimiento de la red CEREDA a partir de un cartel sobre psicoanálisis con niños que, en 1982, integraron la propia Judith Miller, Jacques Alain Miller, Éric Laurent, Rosine Lefort y Robert Lefort. A partir de aquel cartel, Judith Miller participaría activamente en la creación y expansión de la red CEREDA a ambos lados del Atlántico, hasta conformar sus tres diagonales actuales: Francófona, Hispano Hablante y Americana.

En los diversos espacios de psicoanálisis con niños que fueron surgiendo, Judith Miller estuvo siempre atenta a que se mantuviese el respeto a la diversidad de cada grupo, a que no se buscase la homogeneidad, así como al cuidado de lo específico del niño porque “hablar cuenta y su decir importa a quien lo escucha y le responde”.

Eugenia Insua introdujo también la revista Carretel, publicación promovida anualmente por la diagonal, y recordó su experiencia personal de trabajo con Judith Miller, concluyendo que de algún modo su acción en la red CEREDA podría resumirse en los dos principios que la animan: el psicoanálisis es Uno y el niño es un sujeto de pleno derecho.

Margarita Álvarez –psicoanalista, AME, miembro de la ELP y la AMP- centró su intervención en la Red de Bibliotecas del Campo Freudiano y su revista Colofón, de las que ha sido responsable en Europa. Inició sus palabras aludiendo al último número de Colofón, un número extraordinario elaborado en homenaje a Judith Miller, literalmente extraordinario ya que carece de número y fue concebido como especial e inolvidable.

Recogiendo la segunda parte del título de la mesa -el psicoanálisis y el lazo con la cultura-, Margarita Álvarez reflexionó en torno al problema de la cultura. Partiendo de la correspondencia entre Freud y Einstein sobre la guerra nos llevó, a través de la etimología de las palabras cultura, civilización y barbarie, a lo imposible de civilizar que habita en el hombre y en la sociedad, al núcleo ineliminable ligado a la pulsión. Pero recordó que, aunque el ideal de civilización no pueda evitar que a veces vayamos hacia lo peor, el psicoanálisis defiende la posibilidad de tratarlo por la palabra y que esa fue la apuesta de Lacan y de Judith Miller.

Margarita Álvarez se refirió también al deseo de Judith Miller, al que calificó de inquebrantable y relacionó con la acepción de esfuerzo que Spinoza dio al término. Tras realizar una breve semblanza biográfica, se centró en la labor de Judith Miller tras su acercamiento al psicoanálisis a través de los seminarios que impartía su padre, en su intento de tratar el malestar en la cultura sin la pretensión de eliminarlo o disolverlo, aceptando lo ineliminable con que cada civilización tendrá que encontrar un modo de convivir.

Terminó su intervención con un recorrido por las bibliotecas promovidas por Judith Miller y la “acción lacaniana” generada en torno a ellas: la lectura de los síntomas como Otro de la época, el intento de localizar los malestares y debatir. Y, citando a Miller, concluyó que Judith se consagró a “la educación freudiana de la población”, una educación no pedagógica sino advertida de la pulsión de muerte.

Manuel Fernández Blanco –psicoanalista, AME, miembro de la ELP y la AMP- coordinó el debate, un debate largo y animado que introdujo retomando la articulación de psicoanálisis y cultura, sujeto y civilización, realizada por Margarita Álvarez.

Señaló que lo que plantea el psicoanálisis es que todo sujeto tiene un bárbaro en sí mismo, un bárbaro que se llama síntoma y que, aunque no pueda reconocerse en él, es lo más poderoso que le habita. A partir de ahí abrió el debate en torno a la dificultad de crear lazo y vivir en la civilización con semejante punto de partida: el síntoma o bárbaro que habita en cada uno y la imposibilidad de relacionarse más que con uno mismo. Saberlo, estar advertidos, puntuó, es ya un comienzo.

La participación de los ponentes y el público permitió que se desarrollase una conversación fluida que abarcó, junto al tema citado, la educación y la situación actual del autismo, sobre la que Manuel Fernández Blanco realizó una interesante introducción para el público.

Fue, sin duda, una buena ocasión para favorecer el encuentro y acercar el psicoanálisis a otros campos, oportunidad que agradecemos a la BOL de A Coruña y a todos los participantes en la mesa, especialmente a Margarita Álvarez que se desplazó desde Barcelona para acompañarnos.