“La Diosa física” de Stephen Hawking | Alejandro Velázquez

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En la primavera, de 1950, Stephen Hawking (1), de ocho años, viajó junto con su madre, Isabel Hawking, a la casa de su amiga, Beryl Pritchard, compañera de estudios de filosofía, en la Universidad de Oxford, quien estaba casada con Robert Graves. La estancia, de tres meses, tuvo lugar en el pueblo de Deià, Isla de Mallorca, en la casa de la familia Graves donde Stephen compartió paseos y juegos con el hijo de la familia.

El encuentro de Stephen Hawking, antes de ser Stephen Hawking, con Robert Graves está situado dos años después de que Graves haya finalizado su mito poético razón por la que podemos pensar que Hawking tenia conocimiento de la obra desde muy temprana edad.

Stephen Hawking, quien posteriormente será uno de los científicos más conocidos e importantes, del Siglo XX, por sus contribuciones teóricas sobre los agujeros negros, la relatividad y el Big Bang, siempre se manifestó decididamente ateo, situación paradójica ya que cuando alguien niega la existencia de Dios es por que previamente tuvo que haber creído en la existencia de Dios, como podemos encontrar entre líneas en sus textos donde cree en el buen Dios de Newton o el de Einstein.

En el libro “Hacia el infinito”, escrito por su exmujer, Jane Wilde, nos cuenta como Hawking se encontraba obsesionado por “la Diosa física” a la que le dedicó toda su atención para desentrañar los misterios del Universo. Al mismo tiempo, cuando en entrevistas le preguntaban a Hawking ¿cuál era el misterio más grande del Universo? siempre respondía, muy freudiano, diciendo que el misterio más grande del Universo era la mujer.

De esta manera, se puede considerar a Hawking como un ateo viable (2) quien, a pesar de negar la existencia de Dios, creía en “la Diosa física” uno de los nombres de La Diosa blanca, obra de Robert Graves, diosa madre de las religiones primordiales, anterior al Nombre del Padre, a la que Lacan se refiere en su Prefacio a “El despertar de la primavera” para decirnos que “La Diosa blanca es Otra siempre en su goce, infinito” (3), lo que nos lleva a decir que Hawking, aun que haya escrito un libro titulado “La teoría del todo”, se orientaba más bien por el no todo del Universo que no deja de no escribirse.

 

 

Foto: Stephen Hawking en Mallorca. Fuente: Diario de Mallorca.

Notas

  1. Stephen Hawking falleció, el 14 de marzo, de 2018, a los 76 años, en Cambridge, Reino Unido.
  2. Lacan, J., “Conferencia en la Universidad de Yale”, Conferencia del 24 de noviembre de 1975, Scilicet 6/7, Ed. Seuil, Francia.
  3. Lacan, Jacques, Prefacio a “El despertar de la primavera”, en Otros Escritos, Paidós, Bs. As., 2012, p. 589.