Reseña de la presentación “Freud, un despertar de la humanidad” | Paula Fuentes

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El miércoles 14 de marzo de 2018 se presentó el libro “Freud, un despertar de la Humanidad”, escrito por Vilma Coccoz en la sede de Madrid. El acto, organizado por la Biblioteca, fue coordinado por Beatriz García, directora de la BOLM, contó con la presencia de la autora y tuvo dos invitados, Amanda Goya, psicoanalista, miembro de la ELP y de la AMP y docente del NUCEP, y con Rodrigo Bilbao, psicoanalista, socio de la sede de Madrid de la ELP.

En el libro, la autora pretende dar cuenta de la no caducidad de Freud y de su gran aportación en relación a la verdad, destacando la importancia de ese despertar que fue la invención del inconsciente por parte de Freud, algo que se produce cada vez en un análisis.

Beatriz García introduce a Vilma Coccoz como una de sus primeras docentes, alguien con un lazo singular al discurso analítico, que declara, “porque soy lacaniana y milleriana, puedo declararme freudiana”. Destaca del prólogo de Vicente Palomera la puntualización de ser una magnífica defensa e ilustración del psicoanálisis para felicidad de quienes creen saber todo sobre la materia, pero también de quienes no conocen gran cosa sobre el psicoanálisis, mostrando una vocación de largo recorrido para próximas generaciones.

Amanda Goya describe como extraordinario un libro que proporciona los medios oportunos para desenmarañar a partir de la experiencia de la palabra, original, con gusto por el bien decir y con una firme propuesta de transmisión. Realiza una breve mención de algunos capítulos destacados del libro como la originalidad en el análisis del tema de los sueños, el detalle clínico con el diagnóstico en personajes señalados de la historia o la literatura, el autoanálisis de Freud o el último capítulo sobre el pase y la causa, recomendado por ella para ser el punto de partida de la lectura por su excelente contribución y agradecimiento. Amanda Goya continúa con varias puntualizaciones sobre detalles clínicos destacando la precisión clínica mostrada en el libro y la transferencia de la autora con el psicoanálisis y los tres autores destacados, aportando que “la verdad sale a través de la dialéctica de la palabra”.

Rodrigo Bilbao da muestra de lo imprescindible del libro de Vilma Coccoz, por su belleza en la escritura, por la marca recogida acerca del impacto de la obra de Freud y la influencia de su legado en Lacan, así como por su virtud en el recorrido sin simplificar a los autores y su idea de progresar en el saber analítico iniciado por Freud, mostrando los contrastes entre los tres autores destacados e incluyendo la perspectiva histórica y los detalles para poder avanzar. Destaca el carácter eminentemente clínico del libro, y cierra su intervención señalando dos claves: por un lado la importancia de enseñar a Freud en la universidad, por su gran legado aportado al saber contemporáneo, así como a Lacan por las resoluciones definitivas aportadas en cuanto a la causalidad psíquica de la locura, y finalmente destaca la idea sobre el carácter irremplazable de cada libro, como impulso de deseo de leer y en este caso de retomar a Freud, de progresar en el saber analítico y de deseo de deseo único.

La autora agradece la lectura cuidadosa y atenta de los invitados a la presentación, destacando la importancia del desciframiento de la verdad a través del análisis y resaltando lo necesario de la enseñanza del psicoanálisis en la universidad, dándole presencia al inconsciente para llegar a un saber precioso, ya que es un hablar con consecuencias, siendo el saber analítico distinto de los otros saberes, y el único discurso que permite un uno por uno, implicando una exigencia ética para ayudar a quienes acuden a un análisis. Vilma Coccoz se detiene en los devenires de la actualidad, época en la que hay transformaciones del uso del lenguaje e invasión del discurso de la gestión que ocasionan la pérdida de la poesía, invitando entonces a promover la importancia del bien decir, atender a la complejidad de los sujetos, escucharles y darle valor a aquello con lo que cuenta cada uno, animándonos pues a leer a Freud una vez más para retomar esa poesía a través de la palabra.

Desde el público y la mesa se realizan aportaciones y puntualizaciones hacia el libro y hacia la causa psicoanalítica, resaltando la posición ética de la autora en la práctica clínica, respecto a su compromiso con el uso de la palabra, su apuesta por la no segregación y el reconocimiento de la singularidad de cada uno al revelar lo más íntimo, favoreciendo así el dibujo de un camino para que cada cual viva su propia existencia y dé cuenta de todo lo vivido. La autora cierra la conmovedora presentación destacando que Freud no es nuestro Padre, ni lo tenemos que salvar porque se salva solo, sino que hay que tomarlo como una causa para que ese saber continúe, permitiendo reconocer el punto de dificultad en nuestro recorrido analítico para que se acceda al saber, teniendo como guía la importancia de devolver al sujeto la capacidad de amar, crear y trabajar.