Reseña del testimonio de Pase de Oscar Ventura – AE (2016 – 2017) | Ricardo Acevedo

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IMG-20171028-WA0002Logicas de una cura: hystoria, memoria y pase: tal ha sido el título elegido por oscar ventura, para ofrecer su testimonio ante el aforo completo de esta sede, precedido por la presentación de la responsable del espacio del pase en málaga, maite esteban y el director de la comunidad andaluza juan carlos ríos. Contamos con una audiencia muy interesada en lo que el dispositivo del Pase puede aportarnos con el recorrido de un análisis en la perspectiva de su final, develando el paso de analizante a analista y lo que ello transmite a los practicantes que se encaminen por esa vía

Para esta ocasión se nos enseña en algunas “piezas sueltas” del recorrido de su cura, los tiempos lógicos y franqueamientos, que las interpretaciones han determinado en la historia que en su caso, está anudada particularmente a la memoria. De aquellas, hace especial hincapié en lo que denomina como resonancias en el cuerpo y del uso particular que ha hecho como analizante de su analista.

En cuanto a la memoria (que es un tema privilegiado en su indagación), nos lo detalla al final, como corolario de esta velada.

Nos muestra como la constancia de un rasgo melancólico reaparece en el recorrido de su análisis, así como la tristeza/partenaire que viene a eclipsar cualquier alegría. Nos lo devela en la construcción de su matriz fantasmática, donde una frase del relato familiar (“podrías no haber nacido”) toca el cuerpo y deja al sujeto en una relación de “viscosidad” con el Otro, confrontado a una homologación: separación/estar sólo, igual a desaparición, a muerte.

La elección por el psicoanálisis es un acontecimiento azaroso que Oscar nos lo sitúa como consecuencia de una interpretación súbita de su primer analista, que lo coloca en el interrogante: ¿cómo sabe ella eso? Y le abre una vía de cuestionamiento sobre la sexualidad que le distrae de la insistencia acerca de la muerte. Y nos comenta que esta operación le permitió el pasaje que va de lo inútil de la muerte a la sexualidad como imposible (que para una cura es irrefutablemente más operativa)

El esperado momento del pasaje de analizante a analista adviene en una intervención del analista, quien, en un relato reiterado le devuelve: “¿oyó lo que dijo? Y le repite su frase despojada de una coma, que impacta produciendo una destitución del analista y dejando al sujeto a solas en su relación con la lengua. Confrontado a una realidad sin Otro. Es un estatuto de errancia que nos ilustra con la referencia al texto “Sin destino” del nobel Imra Kertész. Es el tiempo que se le revela una evidencia fundamental: uno puede desaparecer sin morirse

El acontecimiento del cuerpo toma relevancia en la aparición de acufenos, luego de un estado de serenidad y en un tiempo sin analista. (Nos recuerda que aquel no entra en la cifra de la cadena significante y podrá hacerse con ello, en el mejor de los casos un sinthôme).

La perspectiva por la vía del pase se inicia en la elección de un cuarto analista que respecto a los acufenos, interpreta “usted no puede olvidar”. Un escrito para la prensa que titula “Cómo olvidar?” es la con-secuencia: la escritura como objeto encarnado: como producto de una aufhebung, escabel o sublimación (saber hacer con un resto). Entonces puede olvidarse del ruido. La decisión por el pase nos la reseña por una nueva interpretación y un lapsus. La primera incide cuando destacaba, en relatos de sujetos ilustres, sus rasgos de goce mortificantes. En este acto se le evidencia la servidumbre de la memoria al servicio de rememorar lo traumático y cómo con esa maniobra pretendía seducir al analista. En cuanto al lapsus (ordenar al taxista la dirección de Lacan), le ratificó la confirmación de que no hay Otro del Otro. (Ese Otro que nos rescataría)

Pacto con el superyó. Nos lo indica en la elección de un sueño donde está en el filo de una ventana; una sombra salta por encima y cae al vacío. Al preguntar quién es le responden: “es sueco”. La separación en su – eco, le inspira un “tirar al superyó por la ventana” como una posibilidad que un final de análisis puede facilitar: establecer un nuevo pacto con esa instancia.

Oscar nos adelanta una indagación acerca de la memoria que va exponer en Málaga por primera vez. Es un cuestionamiento que enuncia en términos de interrogación y que nos la propone en dos registros: la memoria que construye la historia, la memoria significante, la que imprime sentido…. y de la cual se puede hacer muy buen uso. Por otro lado, considera una memoria vinculada a lo real –no escrita por el Otro-, que imprime una relación con la letra y el cuerpo. Nos invita a pensar qué es la memoria en el nivel de la lalangue (Acá parecen diluirse tiempo y memoria en función del acontecimiento del cuerpo), y a entender que en la vida hay un tono vital que se inscribe en el cuerpo. Como encuentro de la lalangue y el cuerpo. Deduce que es eso lo que haría lazo con lo que está más allá del significante encarnado en el discurso. “Un análisis permitiría construir una enunciación sobre ello; una vez despejado –hasta donde se pueda despejar-, la mortificación que el significante opera sobre la vida”.

Un espacio de entusiasta conversación con la sala, puso de relieve el efecto alegre de una enseñanza expuesta en la franqueza de una enunciación que seguro, hará “memoria”.