Reseña trabajo preparatorio de las XVI Jornadas de la ELP: “Yo soy… Todos somos… El psicoanálisis ante las nuevas identidades” | Teresa Ballester

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cartel jornadas web movilesIdentificación, identidad y segregación

Ser nombrado para e inserción social

Bajo este título, Montserrat Puig nos presentó un interesante trabajo que ella tiene en curso que motivan las lecturas tanto hacia las próximas jornadas, como al entendimiento de la situación actual a nivel político y social en nuestro país.

Parte de dos citas una de J. Lacan y otra de J.-A- Miller que limitan el trabajo y le permiten hacer un recorrido de citas de S. Freud, de J. Lacan, de Lacan con Freud y de J.-A- Miller, sobre los conceptos, “no hay sujeto sin Otro”, “identificaciones” y sus articulaciones en los que va desarrollando su trabajo.

La cita de J. Lacan es del seminario XXI (1974) y dice que “en el momento en que vivimos en la historia” hay algo de la “perdida de lo que se soportaría en la dimensión del amor”. Esa pérdida está en el fundamento de la sustitución de amor al padre, ligado a la identificación, por un “nombrar para” una función social que trama tantas existencias en la actualidad.

La cita de J.-A. Miller, está en su conferencia de 2008, “Efecto de retorno sobre las psicosis ordinarias”, donde busca las psicosis en lo que denomina una triple externalidad. La externalidad social, es la que nos detendremos para poder situar el “ser nombrado para” como una modalidad de sostenimiento del sujeto en lo social. que se distingue tanto del lazo de la identificación como del nombre propio.

M. Puig nos muestra que la tesis de J. Lacan: no hay sujeto sin su Otro, fue desde sus inicios, citando “Los complejos familiares” de 1938, donde Lacan ya apunta que ” gran número de efectos psicológicos, están referidos a la declinación social de la imago paterna… “, así el declive del padre tiene consecuencias en el lazo social, en la subjetividad de la época y en el modo de hacer sociedad.

Esta tesis de Lacan siguió vigente hasta muy avanzada su enseñanza, la novedad se plantea cuando el acento pasa de estar puesto sobre el sujeto, determinado por el lenguaje, al parlêtre, cuerpo que habla afectado por ello.

Montserrat aborda el concepto de identificación de Freud, cap. VIII de “Psicología de las masas y análisis del yo”: “Una masa es una multitud de individuos que han puesto un objeto, uno y el mismo, en el lugar de su ideal del yo, a consecuencia de lo cual se han identificado entre sí en su yo”. Supone pues el Ideal del yo, el yo y el objeto. Es un modo sólido de hacer lazo social. A partir de aquí, relaciona la estructura del discurso del amo de J. Lacan que concuerda con la constitución de la masa. Es un “orden social” en el que el Nombre del Padre (NDP), S1, permite un orden en el mundo imaginario.

Lacan no dejaba de referirse al capítulo anterior, VII, del texto de Freud cada vez que trataba de su clínica. En especial a la que Freud llama la primera identificación al padre “anterior a toda relación de objeto”. Esta identificación es la que nos hace preguntarnos de qué identificación se trata. ¿Qué estatuto tiene? Lacan no la puede subsumir en la identificación al rasgo, al rasgo unario, cuando da la estructura significante de la identificación.

En el mismo Seminario de la Identificación, Lacan ya descubre que si un sujeto se hace representar por un significante del Otro, éste no es cualquiera, como no es cualquiera el Otro al que el sujeto se identifica. El goce está siempre implicado bajo la forma del objeto “a”. Así la formula de la identificación será (S1, a). Fórmula que después compartirá con el síntoma. Será el uso del S1, hacerse “representar por” lo que dará a un S1 la cualidad de identificación.

Sobre la función de la identificación

Freud dice que la identificación es “la más temprana exteriorización de una ligazón con otra persona”. Primer tiempo lógico en Lacan de constitución tanto del sujeto como del Otro. También primer tiempo de la alienación a partir de la teoría de conjuntos. Primer vinculo al Otro, llamado afirmación primordial, que Lacan sitúa del lado del amor.

Lacan se apoya en esta primera identificación al padre para ir del NDP a su pluralización. En l’”Etourdit” define el NDP “como un decir que no”.

En el seminario RSI dice que “La función del padre es la función de la nominación” diferenciando denominación y nominación.

El padre pasa de la función significante de la metáfora a un efecto de anudamiento.

Estar en lo social sin la identificación

Lacan en el Seminario XXI interpreta otro modo de estar en lo social sin la identificación y por ello sin hacer masa. Lo social sin el padre.

Es el modo preferente en la época actual.

Retoma la primera identificación freudiana y recuerda que Freud al intentar confrontar el amor con la identificación (identificado al padre toma como objeto de amor a la madre) se encuentra que el amor “participa de una u otra manera de la identificación”. De modo que el amor “tiene que ver con lo que aislé bajo el titulo del NDP”.

Pero, se pregunta: “cómo se amoneda ese nombre”. No basta para llevar el NDP con que la madre, encarnación de Otro primordial, lo transmita: hable. Es preciso que diga “no” a lo que reduce al Otro primordial que habla. El “no” del que se trata es el de “Todos”. Funda con ello la excepción, “el padre, en tanto que proposicionalmente él dice “no” a esa esencia del todo”. Y añade: “El desfiladero del significante por el cual pasa al ejercicio ese algo que es el amor, es muy precisamente ese NDP”. Ahí introduce “el sesgo de un momento que es aquel que vivimos en la historia”: el de la pérdida de lo que se soportaría en la dimensión del amor: ese NDP. Así “ser nombrado para una función” es sin el NDP. Lo social toma entonces “un predominio de nudo” que restituye un “orden de hierro” frente a la plasticidad de las identificaciones.

J.A. Miller en su conferencia 2008, anteriormente citada, introduce la forma positiva de esta externalidad social: la de una conexión, una inserción sin lazo, la de un enganche a una función social que responde a un “ser nombrado para”.
Montserrat Puig termina su exposición con una pregunta práctica para guiar nuestro hacer: “¿Cómo hacer para que la evolución de un sujeto sea más continua que discontinua, es decir, como evitarle las crisis, los desencadenamientos, las escansiones?… Esto es, la catástrofe”.

Notas sobre la segregación

Daniel Cena también nos trae un interesante trabajo, a partir de estas notas, que tiene en curso bajo la modalidad de cartel.
Ubica el significante de la “segregación” en la enseñanza de Lacan, en el momento que establece la escritura de los cuatro discursos.

Define el significante “segregación” de la lengua común: “Separar, o apartar algo o a alguien de otra u otras cosas. Separar y marginar a una persona o a un grupo de personas por motivos, sociales, políticos o culturales. Dicho de una glándula o de un órgano: Expulsar una sustancia producida por ellos”.

Algo de la segregación se produce en los grupos humanos y cita a Freud en “Psicología de las masas”:” la formación de grupos se constituye por identificación a partir de ciertos rasgos que lo definen como un conjunto que lo distingue de la masa o de otras agrupaciones humanas”.

Lacan en “Los complejos familiares” señala los efectos psicológicos sobre la civilización de “la declinación de la imago paterna”: Recae sobre el individuo efectos extremos del progreso social, se advierte en las colectividades que más padecen estos efectos: concentración económica, catástrofes políticas… Hace uso del significante “segregación” con una modalidad especifica, como “una nueva práctica social” que deriva del universalismo producido por el discurso de la ciencia. ¿Cómo van a responder los psicoanalistas ante el mismo? cuestión que nos sitúa en el campo de la política del psicoanálisis.
Una serie de citas y de autores encaminan el trabajo a mostrarnos ese campo de la política del psicoanálisis, y de la segregación como efecto de la universalización del progreso de la ciencia.

En 1967 Lacan está muy productivo en el tema de la segregación:

  • En la “Proposición del 9 de octubre” Lacan evoca el campo de concentración nazi como un precursor “del reordenamiento de las agrupaciones sociales por la ciencia y de la universalización que introducen dichas agrupaciones. Profetiza sombríamente:”Nuestro porvenir de mercados comunes encontrará su contrapeso en la expansión cada vez más dura de los procesos de segregación”.
  • En “Alocución sobre las Psicosis del niño” afirma: “El factor del que se trata aquí, es que el progreso de la ciencia vuelva a cuestionar todas las estructuras sociales, el problema más candente de nuestra época, …. tendremos que vérnoslas, y de modo cada vez más apremiante: la segregación”.
  • En el Hospital de Saint Anne, se dirige a los jóvenes psiquiatras, “Se trata de una práctica, cada día más extendida…, tiene un nombre, querrá decir siempre la misma cosa y que va a ocurrir: la segregación”
  • En “Hablo a las paredes” Menciona el movimiento anti-psiquiátrico, y el texto de Michel Foucault “Historia de la Locura” y llama a la conciencia del psiquiatra “quienquiera que habite entre estos muros” incluye al psiquiatra en la segregación que significan los muros: “Cualquiera que habite entre los muros del asilo clínico, tiene que saber lo que sitúa y define en relación a estos muros, mediante los cuales la laicidad excluyó la locura…” y propone la vía de un análisis del discurso para abordarlo
  • En un planteamiento anterior a 1950 “Acerca de la causalidad psíquica” denuncia toda definición de enfermedad mental que se escude en la construcción hecha a partir de un semblante aunque se refiera al órgano-dinamismo, no por eso deja de lado aquello que está en juego en la segregación de la enfermedad mental, eso es algo que está ligado a cierto discurso, aquel que señaló como el discurso del amo.

El trabajo de Daniel Cena es muy rico en citas y van desplegándose ilustrando el concepto que expone. Cita a Marx para ilustrar como se pasa del discurso del amo al discurso del capitalismo.

Todo discurso que se emparente con el capitalismo deja de lado, lo que llamaremos simplemente las cosas de amor. Diferencia el malestar de la cultura de Freud del de Lacan, éste señala la modificación del lazo social ligado a la historia, a un momento que se puede situar en el tiempo y que introduce una ruptura en la civilización, una discontinuidad. Diferencia también la posición en cuanto a la ciencia de Freud y de Lacan, éste sitúa al sujeto dividido entre el saber y la verdad, como el correlato del sujeto de la ciencia.

La ciencia se constituye a partir de una segregación, de una exclusión fundante, la del sujeto.

No hay racismo sin discurso. No hay segregación sin lenguaje. El discurso establece un orden en lo real, el racismo es un problema de frontera que separa dos conjuntos diferentes.

La segregación o el racismo se produce cuando en la relación con el goce del otro, eso se vuelve insoportable u odiable.
Desde el punto de vista del psicoanálisis, los discursos sobre lo universal y lo unificador son sospechosos de colocarse bajo la rúbrica de la ilusión, del ideal, de la máscara bajo la cual se produce lo peor.