“El infierno de los malditos, conversaciones con el mal”, de Luís-Salvador López Herrero | Rosa Vázquez Santos

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Libro-InfiernodeMalditosEl infierno de los malditos. Conversaciones con el mal explora el problema de la maldad humana: la maldad de casi todos en el caso de los tres primeros capítulos, más teóricos, en los que la cuestión es abordada desde los fundamentos del psicoanálisis; la maldad de una particular galería de personajes de la Antigüedad grecolatina en el resto del libro.

En la librería Lume de A Coruña, el pasado viernes 22 de abril, Luis-Salvador López Herrero (médico, psicoanalista, miembro de la ELP y AMP) nos contó que su libro tendrá una segunda parte, situada en la Edad Moderna y con mayor presencia de la creatividad y la escritura como formas de interrogar y confrontar el mal. Considero importante subrayarlo, porque esa continuación permite pensar en un avance desde la exposición del problema hacia una posible solución.

Los personajes convocados en el libro son hombres, todos hombres, Luis-Salvador nos dijo que tal vez porque en la Edad Antigua el infierno y la maldad de las mujeres eran los hombres, yo añadiría que en realidad no hay lugar para las figuras femeninas porque la maldad a través de la que nos guía está ligada al ejercicio del poder, a una ambición ilimitada de poder y de goce poco accesible a las mujeres de entonces.

La maldad que explora el protagonista del libro –un psicoanalista construido entre realidad y ficción que nos aboca siempre al equívoco- es la maldad del narcisista Alcibíades, de las perversiones de Calígula y Nerón, la maldad más solapada que el autor reconoce como causa de la culpa y melancolía de Adriano y, todavía, del punto irreductible de “hibris” que localiza en el moribundo Agustín de Hipona.

Hay que reconocer que esa galería de personajes y horrores permite inquietantes paralelismos con la contemporaneidad, como ejemplo rescato una frase que el autor pone en boca de Calígula: “El resultado fue la decadencia. Y de su debilidad nació una coyuntura a partir de la cual ninguna persona confiaba en nada ni en nadie, entreteniéndose todo el mundo en escarbar el ombligo en busca de sus placeres”.

Los personajes citados y algunos de sus allegados y biógrafos, como Plutarco y Sócrates, protagonizan la mayor parte del texto pero, como ya he comentado, su comparecencia está precedida por tres capítulos que nos introducen en los fundamentos del psicoanálisis. Esta fue también la orientación de la responsable de la BOL de A Coruña, Carmen Garrido, quien en su presentación recordó al público que el psicoanálisis asume la maldad como consustancial al ser humano y difícilmente limitable, reconociendo además la responsabilidad subjetiva de los sujetos, aspecto que facilita que aunque “la pulsión no se educa, el psicoanálisis, también con sus límites, pueda permitirnos identificarla y hacer otra cosa con ella”.

La responsabilidad última del sujeto respecto a sus actos y las consecuencias de los mismos, estuvo igualmente presente en la presentación de Luis-Salvador, del mismo modo que lo está en su obra: “… nadie debe ser considerado como simple víctima de un pasado corruptor, sino que cada uno de nosotros en el marco de una libertad paradójica puede alimentar o frenar sus propias pasiones”.

No querría finalizar esta reseña sin referirme a la presencia del humor en el libro, pues el autor ha construido a su personaje principal con ironía y a su Nerón con un humor hilarante. Y concluyo haciéndome eco de mis compañeros para agradecer a Luis-Salvador López Herrero el interesante viaje a través del mal y a Carmen Garrido su trabajo de organización de la presentación y sus palabras.

 BOL-A Coruña, 22 de abril de 2016.