Ecos de la XX Jornada del ICF Galicia “Psicoanálisis, hoy” | Eugenia Insua

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jornadaAcoruna-abril2016-cartel“Hacer pareja ¿con que?”

La XX Jornada “Psicoanálisis hoy”, celebrada el 8 y 9 de Abril en A Coruña organizada por el Instituto del Campo Freudiano en Galicia, se desarrolló en un estimulante clima de trabajo en progresión. La asistencia, un éxito, tanto por el número de personas convocadas como por la presencia de caras nuevas.

En su apertura, la coordinadora de la Jornada, Carmen Garrido, hizo una contextualización de la convocatoria, planteando los cambios actuales, los nuevos referentes, tanto desde el punto de vista del discurso científico, en su alianza con el capitalismo, como con el avance de fundamentalismos, en el modo de hacer pareja.

Su presentación dio paso a tres ponencias en la primera Mesa

Pilar Devesa ejemplificó con una viñeta clínica, como hoy, lo tradicional de las relaciones entre dos sujetos para hacer pareja, puede ser sustituido por un objeto tecnológico. La contingencia de estar ambos en análisis con el mismo analista permitió su reflexión: ¿Qué une a esta pareja? ¿Por qué no se separa? Pudo verse, como el fantasma de cada uno, encuentra su completud en el del otro. No es, en este caso, la fusión de los cuerpos que podría ser la ilusión de ser uno a través del amor lo que les une, sino un invento singular: un objeto, pero detrás del gadget constatamos el objeto “a”, mirada, no como plus de goce sino como objeto de goce donde han quedado fijados en su infancia.

Eugenia Insua desarrolló sus respuestas a través de un recorrido por los textos de Freud, deteniéndose en los esfuerzos freudianos por determinar las condiciones de la elección, como una invención de un paso dado por el sujeto en un momento de vacilación, de la búsqueda del goce perdido que se encontrará en el partener vital, para trabar la relación, pero de entrada inaccesible, con el ejemplo que presenta, una ruptura de pareja, puede verse, en un sentido inverso del caso presentado por Pilar, que la misma condición que les unió, se tornó causa de ruptura, pues la pareja condensaba una cifra de goce que a su vez tenia la condición de hacer existir esa relación. Apuntó también a lo que traba la pareja analizante analista, que funcionaría como una transferencia de goce a expensas del sujeto, que si el análisis prosigue puede ser captado.

Liana Velado respondió al título que planteaba, focalizando su exposición a la particularidad masculina en el modo de realizar su hacer pareja, se plantea después de desentrañar  las condiciones de elección si algo ha cambiado, pues el modo obsesivo de aislarse con sus objetos y poner distancia, se mantiene, pero hay algo nuevo: el hombre actual, a veces da la impresión de estar “domesticado”.

En la segunda Mesa, Marta Maside avanzó: es una elección vivir o no en pareja, pero vivir en solitario supone un cierto acompañamiento pues en ese caso nos haríamos acompañar de manera más directa por los pensamientos, sin la presencia mediadora del cuerpo del otro, una profesión, un hobbie, o un amor perdido…ocuparían ese lugar del objeto al que se anudaría la pulsión. Aludió al caso de las uniones religiosas, a esa nueva lógica donde el mandato divino es dar muerte al cuerpo del otro y el propio proponiendo que el partener sería la muerte, en vez de purificarlo alejándolo de las pasiones carnales, manteniéndolo cerca del Otro simbólico lo máximo posible, como la religión del padre, propone. Finalmente, si las relaciones no funcionan, la experiencia analítica puede posibilitar separarse del sufrimiento, de una repetición.

Francisco Lago nos plantea explícitamente que se hace pareja con la imposibilidad, que son las parejas imposibles de soportar las que duran, pues es sobre la base de la imposibilidad que podemos elegir cualquier cosa, pues no hay un fin en la pulsión, por eso es posible hacer pareja incluso consigo mismo, aludió al amor auténtico, que sería el amor excesivo, citando un ejemplo de su clínica, un caso donde ya no sería una ficción necesaria la que los une. Es una mujer que no puede vivir tras la muerte de su pareja, y termina suicidándose, sería como comenta en el debate, Manuel Fernández Blanco, un caso de melancolía, la imposibilidad de realizar ese duelo es porque el sujeto encarnaría realmente todo lo que falta a ese otro que desapareció. No es esa ficción necesaria para salir de uno mismo, no es un señuelo, sino un absoluto no dialectizable, el amor absoluto sería mortal, mejor el odionamoramiento que propone Lacan.

Belén Maside, con un caso de su práctica en un dispositivo de enfermería, nos mostró  un deseo decidido y una sutil disponibilidad para acoger el inmenso sufrimiento de un sujeto, con un cuerpo herido por los cortes de su autoagresión. No redujo su intervención al cuidado de las heridas, sino que, yendo al encuentro de lo singular,  proponiendo un partener que sale de la serie, pidiéndole permiso para curarla, permitió el despliegue de las palabras que “cortaban su vida”. Pegada a un partener que la abandonó y reduplicado su abandono, le propone un partener que no la tapona con un saber, sino que da su escucha, su falta. Su intervención, equívoca, “las heridas se curan”, abre para el sujeto otra posibilidad, será necesario un tiempo para simbolizar el acontecimiento traumático.

La tercera Mesa, en la mañana del sábado se inicia con la intervención de Begoña Yáñez, que nos brinda un preciso y esclarecedor despliegue de lo que es el objeto para el psicoanálisis lacaniano, intervención muy oportuna, después de las mesas anteriores. Nos ilustra con un caso de encuentro-desencuentro de pareja a través de las Redes sociales, las palabras de amor no faltan pero si el encuentro de los cuerpos. El abandono de esta pareja la sume en tal desengaño que hace una demanda de análisis. Nos permite ver como lo virtual opera permitiendo reducir o evitar el encuentro con el cuerpo del otro, pero lo que se esconde tras lo virtual es una crisis de las identidades sexuales y lo que viene a velar está crisis es precisamente el objeto tecnológico,  ya que permite  imaginariamente burlar lo que Lacan afirmaba de que “No hay relación sexual”.

Iria Rodríguez, trabajadora social,  nos presenta una reflexión sobre lo que acontece en la adolescencia, en esa  transición para todo sujeto en el que opera una desconexión entre su ser de niño y su ser de hombre/mujer. Su pregunta y lo que desarrolla, será de qué modo se juega la subjetividad de un sujeto en la infancia y posteriormente en la adolescencia, que determinará el modo en que hace pareja o la amenaza por la imposible gestión del sexo, que puede conducirlo a un uso u otro de las tecnologías, de conexión o desconexión. Con un ejemplo muestra como el consentimiento familiar a la adicción a los juegos por internet, es aliado de un síntoma de la pareja parental.

Antonio Rial, psicólogo, profesor universitario e investigador en redes sociales nos informó en que consiste ese gran negocio que hay detrás de las redes, que vienen al lugar en algunos aspectos de la tradición. A pesar de que la forma y principios de su valoración son datos objetivos y estadísticos, eso no le impidió atisbar que tras los mensajes siempre está la interpretación, con consecuencias que afectan.

Finalmente en una conferencia tan amena como rigurosa, Félix Rueda, nuestro colega invitado,  tomando aspectos desarrollados a lo largo de toda la Jornada, diferenció el “partener vital” del verdadero partener y de cómo aislarlo. El carácter de síntoma de toda pareja se puede hacer clínico y eso puede conducir al sujeto a buscar un nuevo partener en el analista cuando el partener vital no reconoce el deseo del sujeto, o cuando eso que iba, no va. Con un caso clínico nos ilustró de qué modo el rasgo de elección de una mujer, había sido el modo de reeditar el encuentro con la propia interpretación de lo que la trajo al mundo. Su repetición, su reconstrucción una y otra vez de lo que se jugó en la pareja parental, era lo que trababa el encuentro con ese rasgo de elección, pero a la vez se hacía insoportable. Esclareció de qué modo el verdadero partener será el síntoma, como envoltura del núcleo de goce singular. El sexo no hace pareja, hace pareja el síntoma, luego el partener vital podrá ser otro que ocupa el lugar conveniente.

El debate fue animado por Manuel Fernández Blanco, para lo cual a modo de conclusiones planteó que la pregunta a hacerse es de qué gozo en el que amo, que toda elección es autoerótica. Muchos fracasos son derivados por la idealización de la pareja, por la promesa de felicidad que se impone a la pareja, esto es algo de lo nuevo. Enumeró cinco modos de hacer pareja que Miller nos plantea: narcisista, basada en el yo ideal; con una imagen sostenida en lo simbólico; fantasmático, que me complete; sintomático, al modo egodistónico, y como partener síntoma, sin sufrimiento y que el amor, vele.

Un intenso y estimulante  trabajo que nos proyecta y compromete hacia la XXI Jornada “El psicoanálisis, hoy”.

A Coruña, abril 2016.