Anula la subjetividad. Por Graciela Sobral (Madrid).

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El artículo “Cuando ella tiene uno de esos días” intenta explicar, desde un punto de vista neurobiológico, las vicisitudes del deseo sexual de la mujer en relación a los distintos momentos del período menstrual. Su lectura resulta escalofriante porque transforma a la mujer en una rata. Si hay algo que diferencia al ser humano del animal es el deseo sexual. El animal está determinado por el instinto, que es un saber hacer, en este caso, un saber aparearse. El deseo sexual es bastante más complejo: intervienen el amor y sus condiciones, el deseo propiamente dicho y la satisfacción, que resulta paradójica, porque muchas veces el ser humano disfruta y se apega a aquello que lo hace sufrir.
Descriptivamente es cierto que el hombre se dirige al partenaire que “le entra por lo ojos”, despertando su deseo y que la mujer se orienta más del lado del amor, que necesita sentirse amada para desear como mujer. Pero nuestro artículo anula la subjetividad y la transforma en respuestas a determinados estímulos y efectos de los niveles hormonales. En él desaparecen el deseo, el goce sexual y el albur del encuentro amoroso. Esta lectura biológica donde lo más propio del ser humano queda reducido al funcionamiento de la amígdala y los dispositivos cerebrales es tremenda. ¿Qué tipo de tratamiento de los problemas del amor y el deseo se puede desprender de esta homologación entre hombres y animales?

Graciela Sobral (Madrid)

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